Copia de los papeles

Isabel Manuela de Santa María

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como vuestra merced me dixo,
que me fue de gran consuelo, porque todo esto me ponere en grandes dudas y temores,
por conocer lo que soy y que lo que meresco son castigos y no
estos beneficios, por todo sea Jesús bendito y
María santísima, amén.



El segundo pliego tiene puesto, arriba en el marjen, segundo. Y puesto Jesús
María y José devajo de la cruz, dize assí:[Al parecer, se trata de una nota aclaratoria del copista acerca de cómo estaban
los escritos de Sor Isabel Manuela de Santa María]



Día diez. Prosigo lo comenzado con la gracia y favor de Dios,
y sólo por santa obediencia, por la qual comulgué, porque estube bien tentada
a no comulgar, porque se exmero el enemigo
a darme mala noche. Como dixe, aviéndome durmido y estando viendo en sueño al
Niño como otras vezes, me estaba regalando
con su Magestad, y estando llena de gozo
comenzó mi adversario [a] aser gran ruido,
y a ponénseme en tantas figuras que me atemorizaba vastante. Y estando ya bien
acongoxada, comenzé a invocar el nombre de Jesús y de
María; y estando como digo, vi que se
acercó a mi cama mostrándome una rueda muy estantosa [sic], y me dezía que en
ella pagaría todo lo que le hago, y todo es el obedecer a
vuestra merced, proseguía
aconcejándome que no escriba, y esto fue todo en
voz entera y como muy rabioso contra mí. Luego que oý
esto, llamé a la moza y mandé echara bastante
agua bendita por toda la celda, y especialmente en mi cama y por debajo; con esto
fue Dios servido me dexara de amenazarme. Pero me dejó
bien atemorizada, y conociendo lo que le duele que obedesca a
vuestra merced y que escriba
,
hize el ánimo y me exforsó mi amado Jesús y su
madre santísima para obedecer en
todo con la gracia de Dios. Como digo en el otro, proseguí
comulgando desde tres días antes de San Juan hasta la
víspera de San Pedro, que me pasó el estravío que
vuestra merced sabe, para
que yo no viera a vuestra merced,
y esto fue ocación de las muchas lágrimas
que vuestra merced sabe lloré,
y vuestra merced me embió a
dezir llorar esos días. En fin, todos esos días que estube comulgando,
luego que recivía a mi Señor Sacramentado,
se me detenía la forma en la voca algún espacio
de tiempo, y le sentía en carne, y como estaba tan abrasada
en su amor, luego comenzaba a gustar sus dulzuras. Y en quanto passaba a mi inmundo
pecho, pareze veía que se abrasaba de mi pobre
alma, como niño chiquito, y que poco a poco iba dándole a
gustar a mi alma todo; en esta forma parece que me iba
metiendo en la voca de mi alma
uno por uno sus manitas, sus piesitos
y así todo su divino cuerpo. Y llegando a poner su divina
voca en la de mi alma,
le daba tan fuertes chupetones que me acaba de comer a Jesús sacramentado,
y estando dentro de mi alma me quedaba con tanto sabor y
dulzura que me descoyuntaba todo el miserable cuerpo
. Esto
me pasó hasta la víspera de San Pedro, y el día
después que vuestra merced
determinó veerme.

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